Ana María Garraza: “El objetivo era desarticular la organización popular”

1452570_10202339669593549_1265874373_nAna Maria Garraza es mujer y militante. Fonoaudióloga, docente universitaria. Actualmente es Directora de Derechos Humanos de la Municipalidad de la Ciudad de San Luis. Durante su juventud Ana María fue una detenida política de la última Dictadura Cívico Militar y su familia fue perseguida, secuestrada y torturada. Ana Maria habla del pasado con la fuerza que cualquiera de nosotros hablaría del presente. Con cada testimonio construye memoria y plantea un futuro más justo.  SIDIU quiso retomar alguna de sus ideas y su mirada sobre los derechos humanos en la Argentina.

SIDIU: En Argentina durante años aunque no en forma sostenida, se ha juzgado a quienes cometieron crímenes de Lesa Humanidad durante la última dictadura cívico militar. Esto es inédito a nivel mundial. En América Latina, donde ocurrieron sucesivos golpes militares no se hizo el mismo recorrido que Argentina. ¿Qué factores han hecho que la situación en nuestro país fuera diferente?

 Ana María Garraza: Creo que el proceso actual de Memoria Verdad y Justicia tiene que ver con elementos históricos, pero no dos, tres, cuatro ni dnunca un gobiernoiez años, sino mucho más atrás en el tiempo. Para la misma época en el Cono Sur durante los 70, se dieron dictaduras en un operativo organizado, totalmente planificado denominado Operativo Cóndor. Tenía como objetivo la destrucción de la organización popular. Más allá del análisis que todos podamos o debamos hacer sobre cuál era la lucha popular en aquel momento. Podemos ir desde la revolución Cubana hasta el Mayo Francés, pasando por retomar luchas anteriores como la de Emiliano Zapata o Sandino, pero que en realidad se tradujo en los diferentes países en organizaciones revolucionarias con diferentes formas de participación y formas de ver el mundo. La destrucción de la organización revolucionaria, llamada por el poder (se refiere al gobierno de facto de la dictadura militar), “Subversión”, no fue realmente el objetivo, o sea, estuvo dentro de la planificación, pero como emergente de organización popular. El objetivo era desarticular la organización popular.

Nunca un gobierno democrático había asumido la responsabilidad de juzgar delitos cometidos por las dictaduras. Cuando se recupera la democracia en 1983, hay una decisión política del gobierno del Dr. Alfonsín. La creación de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP) estuvo en sintonía con estas políticas. Esa decisión política no es personal, ni grupal ni partidaria, es producto de una lucha, que fundamentalmente los organismos de Derechos Humanos de este país, los sobrevivientes de esa dictadura, y que los familiares de los asesinados y de los compañeros desaparecidos reivindicaron y empujaron a tomar esas decisiones.

SIDIU: ¿Qué efecto tiene la comunidad internacional, que se mostraba preocupada también por estos temas?

AMG: No nos olvidemos, que la dictadura se ve jaqueada desde finales de 1979, cuando interviene la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por la presión internacional. Hay una analista que siempre dice, cuando la iglesia y las relaciones internacionales empiezan a fallar, es porque la dictadura está por caer. Fue complejo. Francia por ejemplo, estaba presionando por sus ciudadanos franceses. Está bien que lo hiciera, ahora, también tenemos que saber que fueron franceses los que les enseñaron a los militares argentinos los métodos de tortura. Esos militares, esos oficiales franceses, son los que implementaron en Argelia y en las otras colonias que ellos tenían los métodos de persecución y tortura.

Volviendo al tema esa presión internacional es muy importante, pero no es en sí misma la que va a producir un cambio medular, porque por más presión internacional que haya, si no hay lucha en el propio país, esa presión internacional tiene menor efecto. Entonces, creo que fundamentalmente se debe a la lucha de nuestro pueblo, pero también a la incipiente reorganización popular. No nos olvidemos que la aventura del desembarco en Malvinas fue tres días después de una gran huelga general de marchas en este país y de represión a esas marchas, con heridos y detenidos y un muerto en Mendoza. O sea, los procesos tienen esta complejidad.

En Argentina, la lucha es única en el mundo, también porque todos los procesos populares, los familiares, las madres, reclamaban por el esclarecimiento o por la aparición de sus hijos, o de sus familiares. Lo que ocurre en Argentina es muy especial, se organizan las Madres, las Abuelas, la Asamblea Permanente que venía de antes, no nos olvidemos que nace en 1974, 1975, y otros organismos y por supuesto, la comisión de familiares presos políticos que se van organizando. Todo esto suma a la particularidad de Argentina en sus reclamos por los derechos humanos en plena dictadura.

SIDIU: La decisión política de los Gobiernos, de 1983 a la actualidad, no ha sido la misma. ¿Qué pensás que ha condicionado el tratamiento de los DDHH en la Argentina?

AMG: Recién yo planteaba la decisión política del presidente Alfonsín respecto a la creación de la CONDEP y que eso dio lugar a aquel importante, fundamental y famoso juicio a la junta, como paso inicial. Ese era lo que concebíamos los sobrevivientes, los familiares, como paso inicial, que de hecho, fue planteado así porque comenzaron a hacerse los juicios en otras partes del país. En el caso de San Luis, aquí, se había avanzado con el caso de Graciela Fiochetti, estaba a punto de ser elevado a juicio, cuando los condicionamientos, como vos decís, llevaron a implementar y a sancionar las leyes del perdón. Condicionamientos que no sólo fueron por los levantamientos de algunos regimientos militares. Acá hubo condicionamientos económicos y políticos de diferentes fuerzas, incluida, la del propio presidente. ¿Por qué? Porque lo que sucede hoy, es decir, el avance en las investigaciones y juicios sobre las responsabilidades civiles, hubiera sido mucho más rápido en aquel momento, si hubiéramos sabido, hubiéramos conocido, mucho antes cuales eran las responsabilidades civiles. Por acción u omisión, por complicidad, por encubrimiento.

SIDIU: ¿Porque decís que hubiese sido más rápido?

AMG: Porque si se avanzaba en aquel momento sobre juicios que hoy recién estamos haciendo, no se estarían muriendo alguno de los militares o civiles, y además abría algunos testimonios muchos más claves respecto a esto. Después vino lo vergonzoso, el indulto de Carlos Menem. Eso fue una toma de decisión política, no fue condicionamiento, es decir, así como en otros aspectos de la vida nacional tomó decisiones que en la campaña había dicho que iba a hacer lo contrario, así como dijo que íbamos a tener el salariazo y luego tuvimos, “la revolución productiva” (ironiza) una avanzada neoliberal espantosa que se pudo hacer porque la dictadura había dejado los cimientos.

respecto de las violacionesHay una línea de continuidad desde el punto de vista de proyecto político y económico desde aquel momento hasta el 2001 y 2002. Entonces, hablar de la década del noventa y luego hablar del gobierno que siguió, el de la Alianza es casi hablar de lo mismo, porque no hubo absolutamente ninguna modificación respecto a eso, a pesar de que los organismos, los sobrevivientes, los familiares, en el marco seguían en una lucha social más amplia.

Durante el 2001 y el 2002 las luchas eran también sostenidas por asambleas barriales. La situación económica era un desastre, había mercados de trueque. La economía a nivel nacional liberada al mercado es decir a los grandes grupos de poder económico y mediático. Siempre digo que ningún pueblo, ninguna sociedad se suicida, entonces algo siempre genera en su seno para que este tipo de situaciones no terminen extinguiéndolas.

Respecto de las violaciones de los derechos humanos surge la posibilidad en el año 2006. Para algunos no era creíble. La experiencia nos había dicho otra cosa aunque uno siempre conserva la esperanza, si no, no hubiera podido sobrevivir a lo que sobrevivió. Pero claro no había seguridad, no había claridad para decir acá se va a producir algo diferente, y sin embargo se produjo.

SIDIU: ¿Qué fue exactamente lo diferente? Porque en las discusiones, en las crónicas suele haber menciones difusas acerca de las razones de Néstor Kirchner para hacerse cargo de la cuestión de los derechos humanos en la República Argentina. Por ejemplo que fue un oportunismo conducente a la construcción de más poder entre distintos sectores de la sociedad argentina.

AMG: No no, en absoluto, el oportunismo no puede durar doce años como política de Estado. Entonces, esa es la cuestión, cómo el Presidente Néstor Kirchner en nombre y apellido, transforma la lucha y la pelea de años de los organismos, de los familiares de los sobrevivientes en política de Estado. Es decir, por dar un ejemplo, si las abuelas se pasan tantos años buscando los nietos, el Estado es el que se tiene que hacer cargo de esa búsqueda, esa identificación, porque fue el mismo Estado el que produjo la desaparición.

Los juicios son un ejemplo no sólo en Argentina y Latinoamérica, son un ejemplo en el mundo. No hay país latinoamericano que lo haya podido llevar acabo, porque no ha habido decisión política, porque las luchas están, no hay que desmerecer la lucha de los familiares de Chile, ni de los familiares de Uruguay, al contrario, son sumamente valoradas porque siempre se han encontrado con un Estado que no les ha dado respuesta. Acá en Argentina, hubo una decisión política, y eso es lo que marca la diferencia, que el Estado se hace cargo de juzgar y sancionar los crímenes que en otro momento, el mismo Estado cometió. El Estado como garante de justicia para que se lleven adelante los juicios. Entonces se abren los juicios que habían quedado obstaculizados, frenados en el momento de las leyes del perdón, y obviamente da lugar también a la apertura de nuevos juicios. Es decir, un oportunismo político no puede durar doce años, es medio difícil.

Y voy a retomar, para ejemplificar esto, cuando uno escucha atentamente el discurso del Presidente Néstor Kirchner el 24 de marzo del año 2004ni ami ni a vos cuando se entra a la ESMA, hay dos cosas muy interesantes, una, que es la mas famosa, donde él pide perdón en nombre del Estado, pero hay otra palabra, u otra frase que él dice en algún momento que es, el no haber podido estar a la altura de la historia. ¿Por qué? Porque muchos dicen, ahora se hace el paladín de los derechos humanos, y antes qué hizo, qué luchó, qué no luchó. Entonces, la pregunta se la deberían hacer muchos dirigentes políticos, no solamente lo que hicieron, si no, lo que están haciendo ahora. ¿Qué es lo que están planteando respecto a esta política de Estado? Tenemos precandidatos a presidente que están planteando que esa etapa se tiene que cerrar o que los derechos humanos son un curro. Entonces, revisemos la historia, pero también miremos cuál es el planteo que nos estamos haciendo después de haber avanzado en esta política.

SIDIU: ¿Qué papel jugó la universidad en todo este tiempo?

AMG: Creo que hay características diferentes, en diferentes universidades. Podría hablar de la nuestra (UNSL), también tuvo sus idas y vueltas respecto a esto, hubo espacios, eso hay que reconocer, donde se pudieron realizar cosas tales como, el famoso “Nunca Más” que también se hizo hacia el interior de la universidad, pienso que todavía es parcial, incompleto. Le falta profundidad y mayor investigación.

SIDIU: ¿De quién es la deuda?

AMG: De la institución en general, pero las instituciones no son entes abstractos, están compuestas por personas como comunidad y tienen autoridades que son elegidas por esas mismas personas que componen la institución en elecciones directas, que es también una prueba de democracia – agrega que no todas las universidades tienen hoy elecciones directa.

Creo que se han ido generando espacios, no me puedo olvidar que hubo un momento en la Nueva Editorial Universitaria en donde se generó una colección precisamente sobre derechos humanos, donde salieron cuatro o cinco libros en referencia a esa temática, ahí quedó, por dar un ejemplo. Pero me parece que el rol de la universidad, incluso trasciende el revisarse a sí misma. Trasciende en realidad en qué tipo de universidad queremos implementar, construir, si seguimos como uno observa cotidianamente generando repetidores de conocimiento, o si incentivamos y estimulamos pensamiento crítico en el marco y en el contexto en la sociedad a la cual pertenecemos. Porque cuando uno escucha, la Universidad y la comunidad, con una interjección en el medio, y no “con” o “dentro”. Cuando uno escucha, hay que bajar (remarca esta palabra) las políticas, ¿por qué hay que bajar? ¿estamos en posiciones diferentes?

Pienso que la deuda más grande que tiene la institución universitaria argentina en general, y aquí en particular, es darse cuenta, tomar consciencia de que además, quien soporta nuestras investigaciones, nuestros sueldos, nuestras posibilidades, nuestras obras, es el pueblo en su conjunto. Porque ni a mí, ni a vos, ni a ningún docente, ni a ningún rector, le paga el sueldo el gobierno en abstracto. Lo paga con una redistribución del presupuesto que es propiedad de todos los Argentinos.

SIDIU: Hoy se puede observar un grado de compromiso de discursos y actividades inclusive en los actos escolares todos los 24 de marzo. Resulta emocionante y reconfortante ver a niños y jóvenes construyendo memoria. ¿Es sólo una impresión? ¿La compartís?

AMG: Hace rato dije que ninguna sociedad, ningún pueblo se suicida y a pesar de Don Fukuyama ( se refiere a Francis Fukuyama autor del libro El fin de la historia y el último hombre) , la historia no se terminó, las ideologías tampoco. Entonces creo que los pueblos tienen un grado de continuidad consciente, o inconsciente. Entonces, así como nuestra generación en la década del 60 y la del 70 retomó a su modo luchas anteriores del pueblo argentino, del pueblo trabajador y se incorporó, incluso como elemento fundamental la juventud a esa lucha, creo que hoy, sobre todo en los últimos años, ha habido también una explosión de participación y de militancia. No hay que tenerle miedo a la palabra. La militancia es hacerse cargo. Lo que pasa, que está tan desprestigiada por la década del 90, por la dictadura, la palabra militancia, la palabra política, que se une a corrupción, se une a partidismo, se une a puntero político y la juventud en la mayoría del mundo y en nuestro país en particular, las juventudes siempre han sido capaces de retomar la historia y refundar, o resignificar las experiencias anteriores. Porque esta juventud no es la misma de la década del 60 ni la del 70, ni esa juventud fue la misma del las luchas del 30 y del 40, ni esas fueron mucho menos igual, que las luchas montoneras federales, ni esas fueron las luchas de Tupac Amaru, ni las luchas anticolonialistas contra la dominación española. Es decir, creo que hay una continuidad reformulada, o una resignificación que la propia historia te empuja; por eso digo, pudo haber habido quiebres, condicionamientos, desjerarquización de la participación política, represión de la participación política, pero en algún momento el sentido colectivo renace.

derechosSIDIU: Desde algunos sectores de la oposición se esgrime el argumento que desde el 2003 a la fecha, el Gobierno Nacional se ha ocupado de los derechos humanos de algunos y no de los derechos humanos de todos.

AMG: Según la visión que uno tenga de los derechos humanos. Los derechos humanos no es solamente juzgar a alguien que torturó o que asesinó. Los derechos humanos tienen que ver con qué acceso, y condiciones se tiene de acceso a la salud, a la educación, al trabajo, a la vivienda, a la recreación, a la justicia, esos son los derechos humanos, que por ser humano, te corresponden. Te hago un listado: los juicios por delitos de Lesa Humanidad, la asignación universal por hijo, la asignación universal por embarazo, los planes educativos, las moratorias previsionales, el plan PRO.CRE.AR, el plan PROGRESAR, políticas inclusivas en salud, el calendario de vacunas más grande del mundo. Si eso no son derechos humanos para todos y de todo tipo.

SIDIU: La posibilidad por ley de que todo residente en Argentina, no argentino reciba atención en salud gratuita…

AMG: … y acceda a la educación gratuita. Nosotros tenemos experiencia, tenemos alumnos de Latinoamérica que les sale, menos costoso venir a instalarse en la Argentina y estudiar, que pagar su universidad en Chile, en Perú o en Bolivia. Y si uno dice, es derechos humanos para pocos, es porque estamos mirando otra cosa, estamos viviendo en otro país. No niego, ni lo voy a negar nunca, ni lo he negado nunca mi postura ideológica ni mi pertenencia política. En este momento pertenezco al proyecto nacional y popular porque creo que justamente lleva adelante políticas de derechos humanos para la mayoría. El problema es que cuando uno implementa políticas, donde repara derechos que nunca deberían ser conculcados, salud, educación, vivienda, trabajo, etc, tocás otros intereses. Porque para reparar esos derechos, algo tenés que redistribuir diferente, y cuando vos redistribuís, le sacas a alguien.

SIDIU: Ana María, ¿todo esto lo dijiste pesando en quién, o en quienes?

AMG: En primer lugar, en mis padres. El otro día conversaba y decía, yo no podría haber sido otra cosa. Porque el valor de la solidaridad, o el valor de lo colectivo es lo único que yo viví en mi casa desde que tengo uso de razón. El único teléfono que había en el barrio era el de mi casa, por lo tanto era un teléfono colectivo. Cuando un niño se enfermaba y había que salir corriendo al hospital uno de los poco que tenía auto era mi papá y ahí salía con el niño para el hospital. Los niños que necesitaban ayuda para la escuela, era mi mamá la que se ponía a hacerlo, pero más allá de esos hechos cotidianos simples, y que para mí son naturales, la historia de mis padres como participantes gremiales. Es decir, la historia de que las cosas se consiguen en grupo, la historia de que la única lucha que sirve es cuando uno esta “con los otros”. Eso para mí fue una marca, no hacer esto, sería no ser yo, por supuesto en el marco de las luchas populares que desde aquél momento, estoy hablando de la década de principios de los 60s cuando yo, con tres años miraba por la ventana al señor que estaba vigilándolo a mi papá porque estaba en huelga, y anotaba cuando salía y cuando entraba mi papá. Y por supuesto, en el marco de lo que uno asumió como militancia organizada.

Aquí quiero agregar algo. Esta, organizada, es una palabra que se desprestigia, por ejemplo, a tal movilización fueron organizados, en cambio en tal movilización fueron sueltos, ¿cuál es el desprestigio de lo organizado? ¿por qué es tan malo estar organizado? La única manera de conseguir, de luchar y de pelear por los objetivos, no es solamente colectivamente, si no, organizadamente. Entonces, eso lo reivindico. Una frase que dice: “marcho con tu rostro y llevo tu proyecto político en mi memoria, por los ausentes”.

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