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Jul 10

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La Universidad se tiene que reconstruir de abajo para arriba y de afuera hacia adentro

La frase resume las ideas de los entrevistados. Germán “El Chango” Arias y Alfredo Velasco, dos referentes de la política universitaria de San Luis. Germán Arias, fue rector de la Universidad Nacional de San Luis en dos periodos consecutivos. Alfredo Velasco, Consejero Superior en ambos periodos, y candidato a rector en una oportunidad durante la gestión de Arias. Ambos expresaron en su momento distintas miradas sobre la universidad. SIDIU los convocó para hablar de temas centrales vinculados a la política universitaria.

SIDIU – En Argentina da la impresión que todos tenemos un modelo de universidad en la cabeza. ¿Existe un único modelo de universidad, o conviven varios?

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Germán Arias (GA) – Germán Arias (GA) – Las universidades son instituciones que tienen más de mil años de historia, con modelos y características distintas, y claramente nos hemos puesto a favor de uno, u otro modelo. Con Alfredo representamos dos formas distintas de ver la universidad.

Alfredo Velasco (AV) – Antes, la posibilidad de acceder al conocimiento estaba reservado sólo a las universidades, hoy, se genera desde muchos lugares de la sociedad. Las sociedades modernas han comprendido que el conocimiento es un valor de agregado, y la apropiación, aplicación, generación y transmisión del
conocimiento cambió. En la medida que las universidades nacionales van tomando conciencia que la autonomía tiene como contracara el compromiso social, van adentrándose en los problemas concretos de la misma. Está claro que la universidad está cambiando sus formas. Es consciente que sus actividades sustantivas son las que conocemos, generación, transmisión y aplicación de conocimiento, pero es consciente también, que debe adaptarse a las nuevas formas orgánicas en las que se desarrollan esas actividades, de cara a las necesidades de la sociedad. Esto, como dice el Chango, nos muestra “distintos modelos de universidad”. Si comparamos universidades públicas y privadas, hay diferencias, no sólo al modo de relacionarse con la sociedad, si no también al interior de cada una de ellas.

SIDIU – ¿Cuáles serían las diferencias, y cuáles los cambios, a los que hacen referencia?

 AV – Más que cambio veo necesidades de cambios. La velocidad con la que la universidad se adapte a estos cambios, va a resultar en beneficio de la sociedad, la comunidad y la universidad misma. Claro que estas necesidades de cambio se logran a través de consensos y respetando los tiempos externos e internos en las discusiones.

GA – La Universidad debe hacer palpable realmente su sentido, su finalidad y su objetivo en esta sociedad. Nos basamos en tres acciones que se llevan adelante en la universidad. La docencia o transmisión de conocimiento, la investigación o creación de nuevo conocimiento, y la extensión, tal vez en un sentido muy amplio, algunos más vinculados al servicio, y que claramente no es lo mismo. La extensión en todo caso, comprende a los servicios, es decir, es la forma en la que la Universidad le devuelve a la sociedad, lo que le ha dado. Nos debemos a la sociedad. La idea de torre de marfil, con investigadores reunidos para investigar la inmortalidad del cangrejo, es una concepción que hay que abandonar. La universidad se debe al pueblo..

SIDIU – Chango, fuiste Rector dos veces de la Universidad. ¿Cómo encararías hoy estas ideas de una universidad fusionada con la sociedad?

GA – YVolvería a la idea eje que tuvo nuestro primer rector desaparecido, Mauricio López, la universidad participante. Una universidad como parte de la sociedad. Él, reunió gente de los sindicatos, de la industria, de distintos niveles educativos. Un consejo social. La idea de Mauricio,
era que a partir de ese consejo social, se iban a poder identificar las necesidades de la sociedad y a partir de allí diagramar la universidad.

SIDIU – Alfredo, los consejos sociales ¿son normalmente resistidos en las universidades?

AV – Presenté hace diez años una propuesta de creación de consejo social, y decía recién que hay que respetar tiempos internos de lascrea un sesgo instituciones. La Universidad Nacional de San Luis no aceptó la creación del consejo social. La universidad tiene que saber quién es su interlocutor, porque si no, se confunde. Hoy se cree que el interlocutor es el gobierno. El interlocutor es la sociedad. El gobierno no representa ni al Estado y además cambia. Creo que el dialogo tiene que ser con la comunidad. A través del contacto con las organizaciones naturales de la comunidad. Los colegios profesionales, las ONG, los sindicatos, el Senado, los municipios y el mismo gobierno. La Universidad tiene que crear una instancia orgánica, el Consejo Social, en el cual se discuta como pares con los representantes de la comunidad. El Consejo Social sería el lugar donde se acuerdan las prioridades, la agenda y los tiempos. Este es el camino. Si no, la universidad habla de la sociedad y no sabe a quien se refiere. Además la sociedad entiende que no se la está tomando como interlocutor. Lo peor que puede hacer la Universidad es elegir con quien habla, y con quien no. Crea un sesgo.

SIDIU – ¿Cuántas de las UUNN tienen consejos sociales?

AV – No pasan de siete. Pero cuidado, porque son consejos muy sui géneris. Por ejemplo algunos dependen de las secretarias de extensión, por lo tanto ya está en un nivel que lo convoca cuando quiere y cuando desea y elige sus integrantes la propia universidad. Considero que esto tiene que estar al más alto nivel. Casi al nivel de la asamblea universitaria no con un funcionario de menor nivel. Esto no tiene que estar sujeto a un gobierno de turno de las universidades. No a nivel de un funcionario de menor nivel. Esto tiene que funcionar en dialogo abierto con toda la comunidad.

SIDIU – La eterna disputa entre autonomía universitaria y planeamiento estatal. ¿Hacia dónde se encamina hoy la universidad, en términos de replantarse su autonomía?

GA – Soy un defensor de la autonomía universitaria, pero no un defensor acérrimo. Distintos autores discuten este punto y hacen una clasificación sobre la base de dicotomías entre las que oscila la universidad. Una, es la calidad versus la masificación. Hasta qué punto se puede lograr la calidad en una universidad masiva. Pensemos en la Universidad de Buenos Aires, o en la de Córdoba. ¿Pueden ser de calidad esas universidades?, claro que sí. No son mutuamente excluyentes. Son compatibles. Otra dicotomía, es la autonomía versus la planificación.
Podemos tener los dos extremos. Una autonomía plena o total, donde cada universidad hace lo que quiere, crea la carreras que quiere, da los títulos que quiere. También la universidad tiene autonomía política y académica. Nosotros tenemos autonomía política, es decir, sin intervención directa de gobiernos provinciales o nacionales. Pero siempre, durante mi gestión en el CIN, incluso cuando estuve de presidente del mismo, he estado a favor de una autonomía regulada. No podemos crear una carrera, cuando a treinta kilómetros tenés una carrera similar o idéntica. Esto implica ir en contra de la calidad de una carrera. Esto es reflejo que en el medio no se ha hecho un estudio de las condiciones y necesidades. Debe haber un planeamiento a nivel nacional donde claramente tienen que estar también incluidas las universidades. No es incompatible. Hay avances, por ejemplo, aun cuando ha sido interpretado por algunos sectores como un avasallamiento de la autonomía universitaria, la creación de la CONEAU. A través de la CONEAU y desde las mismas universidades se acuerdan incumbencias y otros aspectos, que hasta el nacimiento de la CONEAU quedaba solamente en manos de las universidades. Respecto de la CONEAU hubo diferentes posturas por parte de las universidades. Hasta no hace mucho, la UBA, no aceptaba a la CONEAU y no se presentaba al sistema de acreditaciones que el organismo proponía. Hoy, algunas facultades de la UBA, han comenzado a acreditar sus carreras.

SIDIU – Hay por lo menos tres visiones en términos de las disputas entre autonomía y planeamiento. Una dice que el planeamiento debe imperar tratando de mejorar las falencias o debilidades de las Universidades. Otra propone que son necesarios tanto el planeamiento como la autonomía y que las diferencias que se dan entre ellas se pueden resolver. Una tercera dice que es irresoluble y que estarán por siempre en tensión. Alfredo, ¿en cuál de estos planos ves esta discusión?

AV – La contracara de la autonomía es el compromiso social. En la medida que las UUNN entiendan cuál es su compromiso social, van a comprender de que manera manejar los recursos que están destinados a satisfacer necesidades de la sociedad y va a surgir como natural el planeamiento. Creo que la universidad debe tener autonomía académica, cierta autonomía científica; esto no quiere decir que no se ajuste a una planificación. A las universidades nacionales se le puede decir qué orientaciones o carreras puede tener, lo que no se les puede decir, es como elegir a sus profesores. El otro límite de la autonomía, es el cumplimiento con la legislación, con la Constitución y con la leyes. El Chango decía que las universidades nacionales pueden organizar su propio gobierno. Pero tiene que respetar los derechos de todos. Todos tienen que votar por ejemplo.

repensar la autonomiaOtro ejemplo. La Universidad puede organizar su propio gobierno, pero uno de los sectores más críticos al gobierno actual, son los sectores universitarios al decir que esto no es una república porque no hay división de poderes. Me pregunto ¿la Universidad tiene división de poderes? No sólo que no tiene división de poderes, sino que no hay instancias de apelación a decisiones de cuerpos de menor jerarquía, porque cuando uno apela una decisión se encuentra a la misma autoridad en cada uno de los estamentos en los que apela. Entonces este reclamo de república no se puede entender cuando hacia el interior de la universidad no se cumple. Recuerdo cuando se hablaba de la República de los Estudiantes. ¿Qué se entiende por República de los estudiantes? Un lugar en donde el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial son casi las mismas personas. Esto tiene que ver con el rol de la universidad. En la medida en que las universidades nacionales vayan encontrando su rol, no va a tener problemas con la autonomía. Entonces, las universidades tienen que tener un ámbito de autonomía, debe ser así, cuando se comienza a hablar de calidad, se tiene que hablar al mismo tiempo de autonomía. No se puede hablar de calidad sin pertinencia. Son las dos caras de una misma moneda. Todo lo que no tenga calidad y pertinencia no sirve. Cuando se entienda esto será más fácil hablar de autonomía, si no siempre será vista como una tensión.

GA – Velasco habló de un tema que hace a la autonomía, que es el modo en el que puede avanzar una ley universitaria. Si la ley te dice como la ley actual, que un consejo tiene que tener más del 50% de docentes, ya marca una forma de pensamiento una forma de universidad. Al mismo tiempo también depende del tipo de ley. Nosotros en Argentina hemos tenido distintos tipos de leyes universitarias. Por ejemplo leyes muy generales, de tres o cuatro artículos a leyes muy reglamentaristas como la actual Ley de Educación Superior. Durante los gobiernos peronistas, hubo varias leyes que regulaban en funcionamiento de las universidades, incluso, muy distintas entre ellas. La existencia de leyes habla entonces, de que no existe una universidad totalmente autónoma. Hoy, la universidad es otra y por lo tanto, hay que realizar un replanteo de los principios que nos llevaron a pensar la Reforma, hay que pensar y repensar la autonomía.

SIDIU – Las universidades reúnen características muy especiales. Están integradas por trabajadores que se eligen entre sí para conformar un autogobierno, autogobierno que genera un sistema de poder y control sobre el resto de sus compañeros. Al mismo tiempo rinden cuentas frente al gobierno central que es el que le entrega los fondos para su funcionamiento. ¿Existen alternativas a esa tensión entre, docente-trabajador que administra, y docente-trabajador que es patrón?

AV – No debiera existir tanta tensión. Si uno toma conciencia, un docente es un trabajador, y tiene derechos. El docente universitario tiene tantos derechos como los docentes de otros niveles. El problema es que el docente no se siente trabajador. En cambio, un No Docente, sí siente trabajador. A nivel nacional, las Universidades y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), están conformados por cuerpos colegiados o autoridades unipersonales que son precisamente docentes. Es inexplicable que se apruebe el convenio colectivo de trabajo para No docentes, y que no salga, o cuesta que salga el convenio colectivo de trabajo para docentes.

SIDIU – ¿Por qué no sale el convenio colectivo de trabajo para los docentes?

AV – Si el docente no se siente trabajador, jamás se va a organizar como trabajador. El docente no quiere discutir, no quiere aceptar su condición de trabajador. Por otro lado la ley le dice claramente quien es la patronal, la patronal, es otro docente. El docente debe entender que al cumplir con la función y al ejercer como patronal, siempre lo hará conforme la ley. Los ciudadanos también tenemos un sistema similar. Una autoridad elegida en elecciones es un vecino nuestro y nosotros no vamos a cuestionarle, “che vos, ¿por qué me aplicas la ley’?”. Este es un rol que todavía discute la universidad. El proyecto de ley universitaria que presenta el CIN, se reserva taxativamente todos los derechos de patronal. Lo que no puede hacer el CIN, es ejercer los derechos de patronal y no cumplir con los deberes de la patronal.

El ámbito del trabajo, es el ámbito del aprendizaje, de la enseñanza y de la creación de conocimiento, en la medida en que el docente, pelee por sus derechos como trabajador. Al pelear en su ámbito de trabajo por sus derechos como trabajador, necesariamente tiene que reflejarlo en el aprendizaje, en la enseñanza y en la investigación.Salvo que el sindicato esté para otra cosa, o que sea es otra cosa,  y cumpla un rol que no tenga nada que ver con la función de defensa de los derechos de los trabajadores. Si un sindicato es una agrupación política que pelea por el gobierno de la universidad, su función se desnaturaliza.

Los No Docentes, de acuerdo con las leyes universitarias, saben que no pueden ocupar cargos de rector, ni decano; pero si saben que desde su lugar, tienen que estar unidos contra las decisiones de quien ejerce la función de patronal. Los docentes en cambio, disputamos entre nosotros quién es el rector y quién es el decano, y eso nos hace perder el sentido de cuerpo, cuando en realidad, tendríamos que ser capaces de separar lo que es la política, de lo que es la defensa de los derechos de los trabajadores.

SIDIU – ¿Esto les parece fácil de llevar adelante?

AV – Es fácil si se toma conciencia. Si se quieren apurar tiempos no se va a lograr. En el Consejo Superior, propuse que se pagara riesgo laboral a los docentes que cumplían funciones con riesgo, las mismas funciones que los No Docentes. El Consejo Superior no lo aprobó y es un Órgano donde hay mayoría docente. Es un problema de conciencia, no es un problema de que estén en contra de sus colegas. Te tenés que asumir como trabajador. Tenés que entender, cuáles son los derechos que tenés que defender cuando sos docente, y cuáles son los deberes que tenés que cumplir como docente, cuando son autoridad. Esto es elemental. El gremio por ejemplo, está organizado con trabajadores, pero a la vez tiene empleados. ¿No son acaso las autoridades de ese gremio la patronal de esos empleados? Claramente no hay ningún problema. Pones la ley en el medio, y nada más.

SIDIU – Chango, ¿Viste esto como una tensión cuando fuiste autoridad?

GA – Pude ver las diferencias entre el sector No Docente y el sector docente. Y tengo que hacerle una crítica a la Asociación de Docentes Universitarios (ADU), asociación de la que he sido miembro fundador. Los No Docentes tienen muchas más presencia, y sentido de pertenencia, que la que tenemos nosotros respecto de nuestro propio gremio. Reconocerse trabajador para el docente parece ser un problema. Nos consideramos intelectuales.

AV –  Los docentes del nivel medio y primario en Buenos Aires han entendido de que se trata. Antes que nada, puedo criticar a un gremio, pero lo que está claro, es que son emergentes de quienes los eligen. Los dirigentes gremiales son lo más parecido a los colegas docentes, son referentes naturales. Si decimos que la dirigencia tiene defectos, busquemos bien, porque también los tenemos nosotros.confederacion facultades Arias En efecto Chango, somos intelectuales, no nos sentimos obreros, y entre nosotros hay disputa política por el gobierno de la universidad. Entre los No Docentes no existe esta discusión, saben que ahí no pueden llegar y la pelean juntos. Los docentes en cambio, nos dividimos y esta situación la aprovechan los No Docentes al hacer su propio juego. Es claramente un problema de formación gremial, y de percepción.

SIDIU – ¿Qué percepción tienen en relación al Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) que se estaría por aprobar a nivel nacional?

AV – No miraría la letra del CCT, porque por un lado, el hecho que los docentes universitarios hayan tomado conciencia que necesitaban un CCT, y por el otro, que hayan identificado con quien lo tenía que discutir, ya es un logro. Si vemos las discusiones en los correos electrónicos, no identifican, niegan quien es la patronal, pero se sientan en el Consejo Superior y actúan como tal. Por supuesto  se plantea que hay una patronal mala, y otra buena, pero son patronal.Hemos logrado que se sienten los miembros paritarios a discutir un CCT. Es un avance, no sólo para los docentes, si no para todas las universidades. Nuestro ámbito de trabajo, es un ámbito de creación, de esperanza, de aprendizaje. Las condiciones de trabajo redundan en no les gusta la evaluacion Ariaslas actividades universitarias. Si un docente no tiene estabilidad, o posibilidad de acceder por concurso, si un docente no tiene una ART controlada, si no se contempla que tiene riesgo de trabajo, su ámbito de trabajo no redunda en beneficio de la docencia. Estas son garantías para un mejor trabajo, claro, junto con sus responsabilidades. Todos los trabajadores que se organizan, deben adquirir conocimiento, mejorar sus condiciones y la organización gremial se tiene que hacer cargo de esto.

GA – En primer lugar, la reforma universitaria consideraba la periodicidad de las cátedras sobre el supuesto que, si en el proceso ha sido un buen profesor durante todos estos años, y ha formado gente, no tendrá ningún problema en revalidar o tener más chances que el resto de los candidatos para permanecer en el cargo. Pero también esto es discutido por los docentes, porque la estabilidad no queda garantizada. Una forma de dar estabilidad, es con una reválida cerrada, como sucede en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL). Si no la evaluación se haría muy difícil. Es muy difícil el tema de la evaluación de la docencia, muy complicado. Es un tema conflictivo. A los docentes no les gusta que los evalúen. Es un tema muy difícil de tratar, pero de alguna manera hay que evaluar si la persona que está frente a los alumnos, rinde lo que se espera que rinda.

 SIDIU – Chango de acá a diez años, ¿cómo ves a la universidad?

GA – La universidad tiene que mejorar.

SIDIU – Es una expresión de deseo.

GA – Bueno la veo un poco achatada en este momento. Durante la universidad de Mauricio López en el 73 y durante el 83, la gente se movía, se movilizaba. La gente tenía ganas de cambiar la universidad. Hoy veo a la gente tranquila.

SIDIU – ¿Por qué pensás que está en esa situación?

GA – Realmente no lo sé. La situación del país, o la situación social, o los sueldos.

SIDIU – ¿Ustedes creen que la situación es mala y por eso hay desazón?

GA – No lo sé. Hace tiempo que no estoy en la universidad.

AV – Lo que sucede en la universidad no es ajeno a lo que le pasa a la sociedad. La sociedad tiene cambios muy veloces y por ahí la universidad no puede acompañar el ritmo. Cuando el Chango hablaba de lo que era la Universidad en el 73 y en el 74, cuando se creó, lo permitido Velascotenemos que pensar lo que ocurrió con la Universidad en la época de la dictadura. Los integrantes de la comunidad a nivel de alumnos, no docentes, docentes, que eran vistos como progresistas, desaparecieron y lo que quedó en la universidad fue lo permitido. La universidad, como es un lugar cerrado, se autogeneró a partir de lo que quedó en el 83. Ese problema es un problema interno, más la velocidad de los cambios que van por afuera han desacomodado a la universidad. Si la universidad no toma conciencia de cuál es su rol y para qué está y qué tiene que cambiar, dejás de ser lo que era como institución dentro de una República. Esto lo siente uno como universitario, en el corazón. Recién se tocó un tema, el de la estabilidad de los docentes, el de la evaluación y los concursos. ¿Quién tiene que resolver como se evalúa la docencia? Los docentes. ¿Por qué no lo hacen? No lo sé. Pero si se evalúa la investigación. Al mismo tiempo, el que evalúa la investigación y le va bien en eso no evalúa la docencia y traba la evaluación de la docencia. A mi si me preocupa que se evalué la docencia hoy en día, porque cual es el criterio de calidad para evaluar la docencia? Yo decía que la contracara de la autonomía es el compromiso social y entonces cómo evalúo yo la docencia. Decía el Chango recién, después de cinco años se evalúa si la persona hizo lo que correspondía. Pregunto, ¿qué es lo que correspondía? ¿50 papers? (se refiere a manuscritos científicos).

La universidad tiene que redefinir su misión y sus objetivos y no puede redefinir su misión si no tiene conexión con la sociedad. Urgente. A futuro, hay cuestiones de vida o muerte para las universidades nacionales, abrir canales institucionales de comunicación con la sociedad, no sólo con el gobierno, sino también con el gobierno pero principalmente con la sociedad y entender que son pares, que están afuera también formando recursos humanos creando y aplicando conocimientos. La universidad tiene que analizar cómo puede colaborar y sumarse. Segundo, establecer un sistema permanente de autoevaluación interna de todas las actividades que hace. Pero cuando se autoevalua lo hace de frente a la sociedad, que le va a poner los elementos para valorar esa evaluación y tercero, urgente, democratizarse internamente. La universidad no puede tener dos categorías de docentes. La universidad no puede ser una confederación de facultades. Eso aumenta tensiones que no se resuelven y que no son productivas. Por ejemplo la universidad tiene que buscar formas de separar la creación de las normas, de su aplicación, del cumplimiento de las normas. Debe tener un sistema de auditoría académica, administrativa y contable y tiene que hacerlos a la luz de la sociedad y sin miedos.

Esto son los tres caminos a seguir. Rápido contacto con la comunidad, para tener un referente y un norte, democratización y autoevaluarauditoria Velascos permanentemente todas su actividades. No puede ser que tengamos una fábrica de zapatos y no sabemos si sirven para caminar. No puede ser que seamos docentes y no podamos evaluar la docencia.

Hablamos que a los chicos les va mal en la escuela secundaria. Pero en nuestra universidad aun cuando tenemos una escuela secundaria, le damos un título y al mismo tiempo lo hacemos rendir exámenes y los desaprobamos en nuestra universidad. El estudiante sale por una esquina y cuando entra por la otra le tomamos un examen.

Estas son cosas que tenemos que asumir como errores que hemos cometido como comunidad universitaria. Pensemos que nuestras autoridades están elegidas por el voto directo, nuestros representantes son un producto de los que votamos. Se nos parecen.

GA- Tenemos que volver a repensar el tipo de estructura de nuestra universidad. Seguimos siendo una confederación de facultades, estos cambios son muy lentos, existe rechazo a la reorganización. Se hace muy difícil. He apoyado la estructura de departamental porque es mucho más democrática. Ahora si vos revisás nuestro Estatuto verás que no está la palabra cátedra, sin embargo los docentes hablan de cátedra o de su cátedra. Claro resabio de la dictadura militar. La cátedra genera además inmovilidad.

AV – Hoy las carreras siguen atadas a cátedras

GA Tenemos todas las condiciones para ser una universidad departamentalizada.

SIDIU – En las últimas tres elecciones para rector de la UNSL se presentó un único candidato. En la mitad de las facultades también sucedió lo mismo. ¿A qué lo atribuyen?

AV – No sé a que atribuírselo. Pero es grave. En gran medida la estructura de la universidad condiciona que eso ocurra. Está claro que la organización de la universidad condiciona la llegada política. Al pasar de la elección indirecta a la directa, cambiaron las cosas. Si se analiza políticamente, se terminó con un sistema de poder. Sin el sistema de elección directa, el Chango no podría haber sido rector nunca. La elección indirecta terminó con una historia de poder que era manejado esencialmente por dos facultades y terminó con la hegemonía política de dos grupos que manejaban la universidad.

GA – Pienso que es triste la situación. Cuando se presenta un solo candidato, me da pena. Fui candidato en dos elecciones, en todas se presentaron otros tres candidatos, y en ambas ocasiones se llegó a balotage. Recuerdo que en una de ellas, Alberto Puchmüller, quien salió segundo en la primera vuelta, se bajó.

AV – Fueron aires nuevos en la universidad. Antes, en la elección indirecta ni se hablaba. Era una universidad orgánica, con sistema de cátedras más elección indirecta. Era imposible hablar de democracia. Yo creo que la elección directa es un paso muy grande, no muchas universidades tienen elección directa.

SIDIU – Para finalizar nos gustaría que cierren la entrevista ustedes. Pueden retomar un tema o redondear un concepto.

GA – Hay que volver al principio. A una universidad que se forma a partir de estudiantes, en la que estos se asociaban y buscaban un profesor de guía. Así nace la universidad. De abajo para arriba.

AV – La universidad tiene que pararse y redefinir sus objetivos, a lo que dice el Chango “la universidad tiene que reconstruirse de abajo para arriba”, le agregaría que tiene que hacerlo de afuera para adentro. No puede definir su rol en la nueva sociedad, si no lo discute a la luz de esa sociedad. Urgente tiene que buscar y crear los puentes de comunicación. Es la sociedad y la universidad las que tienen que generar la agenda. Hoy no se puede hablar de calidad ni pertinencia y la pertinencia no la va encontrar en la discusión interna.

 

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