Marchan las mujeres

Días atrás en cientos de ciudades y pueblos de Estados Unidos, millones de mujeres marcharon reclamando por sus derechos, por los de la comunidad LGBTQ, por los afroamericanos y musulmanes, contra el discurso homofóbico y xenófobo que representa para lxs manifestantes el Presidente de EEUU Donald Trump. Las manifestaciones fueron multitudinarias. Más de 5 millones de personas en todo el mundo, más de 4 millones sólo en EEUU.

 SIDIU entrevistó a Lorena Tribe y Sara Krauskopf. Ambas viven en Estados Unidos y participaron de las marchas. Lorena es Argentina, emigró durante los 90 a EEUU. Sara es nacida en EEUU. Estos son sus testimonios.

 

 

¿Por qué reclaman, qué reclaman?

Lorena Tribe

“En parte reclamamos por derechos que aún no se han logrado, pero en este momento aún más reclamamos para no retroceder con derechos que se habían adquirido”, dice a SIDIU Lorena Tribe, profesora universitaria en la Universidad Estatal de Pennsylvania en Berk, argentina, residente desde 1995 en Estados Unidos.

Y agrega “Protestan por el uso de retórica de neto corte supremacista, el desprecio por las minorías, la falta de respeto hacia la condición femenina, las burlas a los discapacitados. Protestan por el auge de periódicos tendenciosos como Breitbart y la expresiones xenófobas como la intención de construir un muro que nos separe de  México. La lista de hechos preocupantes es larga.”

Con la asunción de Trump, la protesta se extiende a aspectos de tipo políticos e institucionales. Tribe suma a los reclamos que, “Protestan la designación de autoridades gubernamentales que aparentan falta de preparación para los cargos a ocupar: una persona que no ha participado en la educación pública para Educación, alguien que no reconoce el cambio climático para el EPA (Agencia de Protección Ambiental), otro que cree que los no creyentes no entienden con la misma certeza que los religiosos, para el máximo cargo en justicia… “

Sara Krauskopf

Sara Krauskopf es estudiante del doctorado en Curriculumn y Enseñanza de las Ciencias en la Universidad de Wisconsin. Fue docente del Nivel Medio por mas de 11 años en Madison-Wisconsin. Sara afirma que la marcha fue “organizada en respuesta a la elección de Donald Trump. Muchas mujeres apoyaban a Hillary Clinton. Hubiese sido histórico que una mujer fuera presidente de los Estados Unidos.” Sara se lamenta, “el triunfo de Trump fue especialmente preocupante porque era tan increíblemente insultante y degradante para las mujeres, para con los inmigrantes, las personas con discapacidades, las minorías, la prensa y otros grupos.”

“Hubo numerosas ocasiones durante los debates en los que Trump habló de las mujeres en términos que me parecieron casi prehistóricos. Insultó a las mujeres en base a su apariencia; si se le oponían o lo cuestionaban, bromeaba sobre la violación y la violencia de género, se vanagloriaba de que por su condición de rico, podía hacer lo que quisiera con las mujeres”, agrega Sara

La masividad de la protesta obliga a poner en debate las formas de organización, quiénes convocaron y de qué forma. Lorena indica que “las marchas son en gran parte espontáneas, a mi entender. Diversas organizaciones han ayudado. Asistí a una en mi pueblo organizada por el partido demócrata con ayuda de varias iglesias y el centro islámico local” dice Lorena Tribe.

 En efecto, las marchas sucedieron entre el interés, estupor y preocupación de individuos, colectivos, organizaciones y partidos, cada uno con distintos niveles de organización y confluyeron en reclamos comunes.

Sara sostiene que existen aspectos de fondo que hace años se han profundizado en EEUU. “En mi país hay una profunda división política que ha estado creciendo durante mucho tiempo. Hemos perdido la capacidad de discutir civilizadamente muchas de las cuestiones que nos dividen y muchas personas han perdido hasta amistades”. Esto habría motorizado fuertemente las marchas, como canal de protesta, expresión y encuentro.

Aún siendo masivas, las marchas no convocaron a todos los colectivos y sectores. “El espacio de mujeres POC, por People of Color (gente de color, en inglés) no participó masivamente de las Marchas en Mádison”, agrega Sara. Argumentan que “una supremacía blanca, recién ahora toma conciencia del daño que aun en tiempo de Obama, sufrían las mujeres.” Es necesario aclarar que esto ocurre aún cuando más del 90% de mujeres del espacio POC, más del 60% de las latinas, pero menos del 50% de las mujeres blancas, votaron por Hilary Clinton.

Estados Unidos, vive una disputa y tensión política muy fuerte y una parte de su sociedad se siente amenazada por las políticas que Trump podría implementar.

¿Qué es lo que consideran está en juego?,

Lorena indica que está en juego “la transparencia entre las altas esferas de gobierno y la población, la racionalidad, el respeto por lo político, por el sistema democrático de gobierno, el derecho a ser lo que uno quiere ser sin bajar la cabeza ni disimular, el derecho a la salud y los avances que se habían logrado en energías alternativas”.

Por su parte Sara considera que se “ha estado luchado por décadas contra la discriminación y la xenofobia y que las posturas y políticas de Trump ponen en riesgo las conquistas de las minorías.”

En las palabras de Sara y Lorena, se dejan ver intereses colectivos por sobre los individuales. Sus miradas son compartidas por millones de mujeres de EEUU y en todo el mundo. Ven un retroceso en términos del estado de derecho. Al mismo tiempo se expresan a favor de continuar participando y convocando a reclamar y protestar ante cualquier abuso de poder y cercenamiento de derechos.

Las mujeres se han expresado nuevamente poniendo en evidencia la persistente acción de un sistema que las excluye, maltrata y condiciona. También se ha puesto en evidencia la rápida capacidad de respuesta, la madurez política de los reclamos y el alto compromiso con la acción política.

 

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